¿ME SIENTO VALORADO EN MI TRABAJO?

¿Dinero o reconocimiento y valoración en el trabajo? ¿Son incompatibles o complementarios?

Importante pregunta que merece unas reflexiones, ya que depende de muchas circunstancias.

Por una parte, el dinero es necesario e imprescindible para poder vivir una vida digna y atender a nuestras necesidades, pero puede llegar un momento en que se alcanza un nivel de vida en que deja de ser una necesidad primordial.

Es en ese momento cuando se plantea una pregunta: ¿Estoy satisfecho con mi trabajo? ¿Se reconoce en la empresa mi aportación a la misma? No hay que olvidar que, por lo menos, un tercio de nuestra vida la pasamos en el trabajo, y si no estamos contentos con el mismo, puede ser muy duro el día a día.

La importancia de disfrutar con lo que hacemos

Una de las cosas que he aprendido es la importancia de disfrutar con lo que hacemos, y, de hecho, es lo que me mueve a seguir ayudando en Secot a los emprendedores. La satisfacción de ayudarles a poner en marcha sus proyectos, cuando son viables, compensa todos los esfuerzos y trabajos que hacemos con ellos.

Dinero vs. Reconocimiento: ¿Qué pesa más?

Por otra parte, hay una sensación bastante generalizada, tanto por los empresarios como por los trabajadores, de que lo más importante para un trabajador es ganar un buen sueldo.

Esto requiere, a mi juicio, una aclaración. Un buen sueldo es un estímulo grande, pero no es suficiente. He comprobado que, cuando al trabajador, sea cual sea su puesto de trabajo, se le reconoce su aportación y se le dan nuevas funciones para que desarrolle su creatividad, le hace sentirse orgulloso de sí mismo.

Esto influye en su bienestar personal y, a la vez, aumenta su productividad, lo que beneficia a la empresa, a él mismo y al equipo del que forma parte.

La relación entre motivación y productividad

Existe una clara relación entre la motivación y la productividad. Sentirse parte de la empresa y tener interés por hacerlo bien aumenta notablemente el compromiso del empleado.

Además, al sentirse integrado, no tendrá interés en cambiar de empresa, con lo que se retiene el talento. Un ambiente donde se reconoce el esfuerzo y se celebra el éxito reduce la rotación de personal y fomenta la lealtad, creando un espacio seguro para la innovación y la colaboración.

Sentirse valorado tiene un impacto directo en la salud mental y emocional de los empleados. La satisfacción laboral se traduce en una mejor calidad de vida, lo que a su vez reduce el estrés y mejora el bienestar general.

Por el contrario, no sentirse valorado puede llevar a buscar nuevos horizontes en otra empresa o proyecto, con el consiguiente perjuicio para la empresa por la pérdida del talento que eso puede conllevar.

¿Cómo conseguir esos objetivos?

Existen distintas formas de lograrlo:

  1. Implementar programas de reconocimiento que celebren los logros individuales y grupales. Un simple «gracias» o un reconocimiento público puede hacer maravillas.
  2. Oportunidades de Crecimiento: Invertir en el desarrollo profesional de los empleados, con un buen programa de formación continua, demuestra que la empresa valora su crecimiento personal y profesional.
  3. Fomentar la Comunicación Abierta: Crear canales donde los empleados puedan expresar sus ideas, inquietudes y sugerencias.

Como yo digo muchas veces, hay que hacer caso hasta al tío del botijo. Muchas veces, el que más sabe del problema es quien lo sufre diariamente, y puede aportar soluciones imaginativas que, otros más expertos, en teoría, no han encontrado.

Las empresas que fomentan esta colaboración con sus equipos no solo ven un aumento en la satisfacción laboral, sino también en el rendimiento general.

Conclusión

Al final del día, un empleado feliz es un empleado productivo y satisfecho.

 

Juan Alberto González
Economista. Senior de Secot